Mi Estúpido Hermanastro, Patricia López, Cap. 3

Mi estúpido hermanastro 😈

Capítulo 3

Me levanté como era habitual para ir al colegio, evité encontrármelo yo salí primero con mi madre él después con Rodrigo, cuando llegó al colegio solo cruzamos miradas llenas del mismo resentimiento de siempre.

—Si las miradas mataran, ustedes estarían muertos—comentó Katia.

—Tienes toda la razón, un día de estos terminaremos matándonos.

—Amiga estas seguras que es odió lo que ambos sienten—Sonrío, la mire con el ceño fruncido.

—Que insinúas, no vez que cada día nos soportamos menos, me choca tenerlo cerca odio todo de él, es antipático, engreído, prepotente, amargado, me choca— Levanté la mirada entraba con su novia tomado de la mano, Katia solo observaba, yo puse mis ojos en blanco.

—Si tú lo dices.

—Conozco esa cara, ¿qué estás pensando?

—No quisiera estar en tus zapatos el jueves.

—Ni me lo recuerdes, mejor cambiemos de tema, ni te imaginas lo que pasó ayer— caminamos al salón mientras le conté todo lo que pasó.

—Oh! por poco te acuestas con —Juan, que nervios.

—La verdad no estaba muy segura.

En ese momento entró el profesor y Juan, lo ignore, estaba molesta por salir corriendo como lo hizo, el día transcurrió con normalidad, a la hora de la salida juan me alcanzo.

—Amor ¿estás enojada? —comentó Juan—, te invito un helado.

—Saliste corriendo me dejaste sola—Me cruce de brazos.

—Amor perdón, pero viste la cara de tu hermano, no quería problemas con él —Seguí caminando él tras de mí.

—Que no es mi hermano, aun así, él no tiene derecho de meterse en mi vida.

—Es tu hermanastro cariño, lo sé, pero no quiero problemas con él, ni mucho menos un golpe suyo, ya vez lo amargado que es—me abrazó, me besó, como decirles no a esos besos deliciosos.

—Lo que más rabia me da es que no pude estar contigo, era la oportunidad perfecta— Le devolví el beso jugando con su lengua, provocando que su piel se erizará.

—Cariño para eso tendremos mucho tiempo no hay prisa.

Pasamos por un helado, dimos una vuelta por el parque luego me llevó a mi casa, entré como siempre la casa estaba sola, mi madre casi nunca está en casa se la pasa en el trabajo, ya me acostumbre a eso, a estar sola, desde que mi padre se fue mi madre tuvo que trabajar mucho para darme todo lo que necesitaba, menos su tiempo y compañía, cuando una madre tiene que hacerse cargo de sus hijos pasa la mayor parte de su tiempo lejos de ellos, aunque no les falta nada material les falta lo más importante su compañía.

Me siento tan sola a veces, subí me cambie de ropa, me puse una blusa de tirantas blanca unos shorts cortos, recogí mi cabello en un moño alto, baje me acosté en el sofá, tomé mi celular revise mis redes sociales, Juan tenía que irse ayudarle a su padre, Katia tenía que ir a casa de su abuela, me puse a jugar con mi celular cuando se abrió la puerta principal mi querido hermanastro con Mateo.

—¡Qué guapa estas Paola! — me saluda Mateo.

—Muchas gracias.

Álex solo ignoró siguió su camino, Mateo parecía embobado mirándome, luego subió se encerraron en su cuarto, me imagino hablar de fiestas licor y chicas, me fui a la cocina me preparé una rica fruta, estaba picando la fruta cuando entró Álex, traía una camisilla muy pegada a su cuerpo y una sudadera, como algo involuntario mis ojos se fijaron en su cuerpo, pero que rayos me pasa, tal vez quería ver si es verdad lo que dicen todas, pero no a mí me parece horrible.

Abrió la nevera sirvió un jugo, el silencio como siempre era tan cortante he incomodo, salió sin decir nada, como siempre ignorándonos, me serví mi fruta y salí al jardín— ¿cómo hubiese sido mi vida si mi madre me hubiese dejado ir con mi papá? — seguro sería feliz, no viviría en el infierno donde estoy, como extraño a mi Papá, —¿qué sería de él? —  Esos pensamientos siempre llegaban a mí. Miles de preguntas llegaban a mí, —¿Dónde estará mi papá? —¿Pensara en mí? — ¿Por qué nunca me busco? — Terminaba llorando y triste, pensando, mi vida es un asco, me tiré en el césped con los ojos cerrados, solo lloré, tratando de sacar este dolor que llevó aquí dentro. Entré a la casa subí a mi cuarto estaba distraída me choqué con Álex solo me miró y seguí mi camino.

Narra Álex….

—¿Qué le pasa a tu hermana? — preguntó Mateo.

—Que no es mi hermana, como te lo explico— puse los ojos en blanco—, esa está loca, seguro haciendo uno de sus berrinches, a mí que me importa lo que le pase a esa.

—No te enojes conmigo, al fin es como si lo fuera, bueno entonces no habrá problema, puedo hacer mi lucha.

—¿De qué hablas?

—La detestas, pero no puedes negar que tu hermanastra esta como quiere, esa mujer parece una diosa, ese cuerpo esbelto y sus ojos divinos, esos labios carnosos provocativos.

—Estas ciegas, no le veo ninguna gracia, es simple no es de mi gusto me parece horrible

—¿Estás ciego hermano? — Soltó una carcajada—. Paola está mucho mejor que las chicas con las que acostumbramos salir, esa mujer es divina.

—Tampoco es para tanto, el ciego eres tú, no es de mi gusto, tienes el camino libre si es lo que quieres, has el intento, pero la tonta esa tiene novio.

—Qué mala suerte, pero haré mi lucha y tú me ayudaras, aunque sea para pasar un buen rato con ese cuerpecito.

—A mí no me metas en esas cosas, sabes que no la soporto me asfixia tenerla cerca, la detesto.

—¿Seguro que la odias? —Le fruncí el ceño, el soltó una carcajada—, no te enojes, solo era una broma.

Cambiamos de tema, luego de un rato se fue, no entiendo que le ve, no tiene nada de gracia, es una caprichosa, grosera, orgullosa, soberbia, insolente, amargada, fastidiosa, donde le ven la belleza, Mateo está ciego jamás me fijaría en esa estúpida, lo único que siento es odió, la detesto con el alma, subí a mi cuarto, cuando pase por el frente de su habitación la escuche llorar, sentí algo extraño que no puedo explicar, seguro solo satisfacción de verla sufrir, seguí a mi cuarto la ignore.

Jueves…

Empaque ropa cómoda cómo lo dijo el profesor, mi maquillaje que no puede faltarme, algunas cosas que podría necesitar, me puse un buzo azul, sudadera negra, solté mi cabello, puse labial rojo, estaba lista para los días más horribles de mi vida. Estaba en la sala esperando a mi madre que nos llevaría al colegio, luego bajó Álex, traía puesta una pantaloneta y una camisilla negra.

—¿Lista querida hermanita para el infierno?

—En cuatro años que llevamos viviendo bajo el mismo techo creo que es la primera vez que tendré que soportarte cerca tantos días, que más infierno que tenerte pegado las 24 horas del día.

—En eso estoy de acuerdo contigo mocosa— soltó una risita fingida—, tenerte cerca tanto tiempo ya me produce alergia— con la mirada nos fulminábamos.

—Chicos, ¿listos para la excursión? — pregunta Rodrigo.

—¿cómo se sienten? —comenta mi madre.

—Normal— fríamente responde Álex.

—Nada del otro mundo—Mamá y Rodrigo cruzaban miradas de tristeza, porque nuestra relación no mejoraba cada vez era peor.

—Arriba el ánimo, aprovechen el tiempo para conocerse el uno al otro—trataba de animar la situación Rodrigo.

—Papá no me interesa.

—Álex tú eres el hombre de la casa, espero te comportes como tal cuides y ayudes a Paola en lo que necesita, recuerda que es como tu hermana.

Puso sus ojos en blanco.

—No necesito que nadie me cuide, le recuerdo que este estúpido y yo no somos nada.

—¡PAOLA POR FAVOR! —Mamá gritó.

—Por primera vez de acuerdo con la mocosa esa, nosotros no somos nada y jamás lo seremos que les quede muy claro— Mamá se dejó caer en el sofá, empezó a llorar, Rodrigo la abrazó.

—¿Cuándo va acabar esto por amor de Dios? —soltó Rodrigo lleno de frustración.

—Cuando ustedes desaparezcan de nuestras vidas— respondí de mala manera, Mamá se levantó me tomó del brazo con fuerza, con lágrimas me gritaba.

—No más Paola, diario es lo mismo contigo, basta ya.

—Calma amor— Rodrigo intervino—, esto no te hace bien, Paola y Álex sabrán comportarse, ¿verdad?,¿podemos confiar en ustedes? solo necesitan tiempo.

—¿Tiempo? — cuánto más, a veces siento que no puedo más—Mamá lloraba desesperada.

—Es lo más sensato señora, tomé su ropa la de su hija se larga de mi casa.

Rodrigo levantó su mano, estaba dispuesto a pegarle, pero mamá lo impidió, la situación era tensa podía ver odio en sus ojos, cómo siempre mi madre termino llorando, la situación para ellos era realmente difícil y dolorosa, nosotros no dejábamos alcanzar la felicidad que ellos tanto soñaban, Álex tomó sus cosas fue el primero en salir, subió al lado del piloto, luego subí yo en la parte de atrás.

—Como maldigo a tu madre y a ti, ojalá desaparezcas de mi vida.

—Lo mismo pienso yo, maldita la hora que aparecieron en nuestras vidas, tal vez en la dichosa excursión se nos cumpla el sueño alguno de los dos.

Rodrigo nos dejó en el colegio nadie pronuncio palabra, todos estábamos reunidos en la cancha cuando llegó el profesor.

—Todos listos para salir, les recuerdo en el instante que suba al bus deberán estar con su respectivo compañero, no se alejaran por ningún motivo, el trabajo es en pareja, cada uno estará dispuesto ayudar a su compañero en cualquier dificultad por pequeña que sea, estaré evaluando su comportamiento, les advierto nada de cosas malas en la noche, ya que también armaran y pasaran la noche en la misma tienda.

Esto parecía una película de terror, resulta que tendremos que ser como la sombra del otro, como sobreviviremos cuando ni siquiera nos soportamos, esto será muy difícil, en el fondo tenía miedo, no podemos alejarnos del compañero que nos tocó, a Juan le toco con otra chica, al igual que a Oriana. Álex le dio tremendo beso a su novia antes de subirse al bus, al igual que yo con Juan, porque empezando el viaje solo podíamos contar con el compañero elegido, no podíamos tener contacto con los demás, a no ser una emergencia, esto parecía un castigo divino, entre más odio el destino nos junta, cuando solo queremos estar lejos del otro, miré por la ventana los demás estaban felices, hacían bromas, reían, nosotros parecíamos condenados a muerte, sentía tanto enojo con la vida misma, por todo lo que estaba pasando.

El viaje en bus duró una hora, llegamos a las afueras  donde nos esperaba un campesino que sería el guía, en ese lugar no había señal de teléfono estábamos incomunicados desconectados del mundo, aunque parecía un lugar muy bonito, se respiraba aire fresco, el primero en salir era él  profesor y él guía, luego iríamos atrás por parejas a una distancia prudente, tomamos cuaderno lápiz para tomar nota de todo, solo respiré profundo porque la tortura llegó, era las 9 de la mañana nos esperan tres horas de camino. Caminábamos en total silencio, había muchos tipos de plantas flores, insectos, trataba de seguirle el paso, pero él es deportista está acostumbrado, yo no, estaba cansada así que me detuve.

—¿por qué te detienes? —gruñó.

—Estoy cansada.

—Que floja eres—Puso sus ojos en blanco.

—¡Cómo pretendes que te siga el paso!

Siguió caminado tomando nota de lo que veía, saque mi jugo me lo tome un rico jugo de piña, llegó la hora de fastidiar, se detuvo cuando llego a la entrada del bosque, pase por su lado y seguí, le mostré la lista que llevaba hasta ahora, al igual que él. Lo sentí incomodo, como si tuviera picazón en su cuerpo, se quitó la camiseta, abrí mis ojos como platos su cuerpo era espectacular todo su abdomen marcado lleno de cuadritos, el ejercicio le sirvió mucho, pero que me pasa, he visto cosas mejores.

—EH!, no te quedes parada, mírame creo que algo me pico—me dio la espalda, yo estaba como embobada, pero que rayos me pasa.

—No tienes nada, seguro te picó un bichito no seas nena.

Seguí caminando con una ligera sonrisa, sabía que la rasquera que tenía fue porque tome jugo, él es muy sensible a la piña, solo con sentir el aroma o incluso que alguien tome jugo él siente alergia, pero solo fue un poco, no pasaría nada, esta vez supe medirme, me alcanzo me tomó del brazo girándome hacia él, las gotas de sudor corrían por su cuerpo, pero porque lo estoy mirando, además esos lunares en su cuerpo lo hacen ver feo, horrible, no sé qué le ven, eso quería pensar yo.

—¿Fuiste tú, ¿verdad?

—Ahora que rayos hice— Me solté de sus manos, se acercó tanto a mi rostro que sentí su aliento caliente en mis labios, me quedé inmóvil.

—Piña, tomaste jugo, por eso siento alergia.

—A mí me gusta el jugo de piña—seguí caminando—, que tú no lo puedas tomar no es mi maldito problema.

—Eres insoportable—gruñó—, solo lo hiciste por molestar.

—Ahora resulta que no puedo tomar el jugo que me gusta, tengo que hacer lo que la princesa delicada diga— frunció el ceño, sacó algo de su bolsillo.

—Ten, cómete esta menta para que se te quite el aliento a piña, que es lo que me provoca alergia.

—! ¡Tú crees que voy a recibir algo de ti!

—¡Tú crees que yo te daría algo para aprovecharme de ti! — con tono burlón—, no, ni estando loco, tú no estás en mi lista, no me agradas para nada, aunque los demás dicen que eres hermosa yo no veo donde, no tengo tan mal gusto, eso se lo dejo a Juan.

—Lo mismo digo— levanté mis hombros, pero que se cree, porque me enojaba tanto—, no me fijaría en ti, aunque fueses el último hombre del mundo, comételo tú.

Seguí caminando el tras de mí, salí corriendo, él solo gritaba, estaba enojado, me causaba satisfacción verlo así, solo sentí que me llamó por mi nombre cuando giré literal salto sobre mí, perdimos el equilibrio caímos al suelo el quedando encima de mí, nuestro corazón latía a mil por hora me imagino por la carrera que metimos, con la voz agitada.

—Te dije que te lo comieras y lo harás.

—No quiero— Estábamos tan cerca que sentía su aliento en mi rostro, con voz retadora—. ¿Qué harás?

—Cómo me chocas mocosa.

Puso los ojos en blanco, respiró, lo destapo lo metió a mi boca, luego me tapo con su mano haciendo que me lo comiera, patalee trate de forcejear, pero él es más fuerte que yo, soltó una risita de triunfo.

—¿No qué no?

—Quítate de encima—lo empuje—, me chocas.

Mi ropa estaba llena de tierra, me puse de pie estaba tan molesta seguimos nuestro camino, él caminaba tras de mí, luego de unos minutos, sentí algo que me golpeó la espalda, seguido un gritó.

—SERPIENTE.

Ya imaginan los gritos que di, parecía una loca, perdí el equilibrio caí en un charco de lodo, él muy estúpido reía a carcajadas, no se puede negar que cuando sonríe se ve diferente, pero que rayos te pasa Paola, repetía en mi cabeza.

—¡TE ODIO!, MIL VECES TE ODIO.

—Querida hermanastra quedamos a mano.

Me puse de pie estaba llena de lodo, pero esto no se quedará así, cuando dio la espalda salte sobre él rodeando su cuello con mis manos su cintura con mis piernas.

—Suéltame, que te pasa, estás loca.

Empezamos a forcejear, él trababa de zafarse, pero con más fuerza me aferraba, en un giro brusco caímos al suelo, pero fui más rápida quedando encima de él, tomaba por puñados de lodo pasaba mis manos por su rostro.

—Eres una maldita loca, estás demente, déjame—me sujetó de las manos con fuerza.

—Ahora si estamos a mano.

Por un segundo nuestros ojos se encontraron, era una rara sensación, él me alejó, ahora los dos estábamos llenos de lodo hasta el cabello, parecía un niño haciendo berrinches, no saben cómo lo disfruté.

—¡Te odio maldita mocosa, estás loca, que estaré pagando yo para tener que soportarte!

Me levanté seguí mi camino, él seguía con su cara de amargado discutiendo, yo solo moví mis hombros le saqué la lengua, que tontos, parecíamos niños.

— Paola eres una infantil, insolente, no te soporto.

—Pues somos dos.

Seguimos hasta que nos reunimos con todos, nosotros éramos los últimos, donde hicimos la primera parada para descansar, llamamos la atención de todos al vernos llenos de lodo.

—¿A ustedes que fue lo que les pasó? — preguntó el profesor con mucha curiosidad.

Cruzamos miradas, si el profesor se entera de nuestra discusión es capaz de hacernos perder la materia.

—Trabajo en equipo, ¿verdad Paola?

Asentí.

—¿Cómo en equipo?

—Resulta que mi hermanita noto una planta extraña, quiso acercarse justo al lado de un pequeño barranco, pero resbalo cayendo en un lodazal, yo quise ayudarla también me caí, pero al fin trabajando juntos logramos salir.

—Excelente, los felicito de eso se trata el compañerismo y el buen trabajo en equipo.

Qué bueno salió para mentir, al parecer el profesor nos creyó todo, descansamos unos minutos, tomamos un pequeño refrigerio luego continuaríamos, no podía evitar recordar lo que pasó, sonreí, me causaba mucha gracia no entiendo el porqué, seguro por la cara que ponía cada que discutía y se enojaba.

Continuará….

3/enero/2020

Autora: Patricia López

Medellín Colombia

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