Prisionera, Idalia Iglesias, Cap.13

Capítulo 13

Desperté con unas ojeras espantosas y Marce me dijo un gran remedio para atenuar mis ojeras.

Junto con Marce fui a correr y a nadar un rato.

– Si vas a ir con Hanna a su evento?

– No lo sé Marce. Tu sabes que no soy de trasnochar mucho.

– Pero debes de divertirte estás muy joven y solo vives con puro trabajo.

– Si Marce creó tienes razón iré esta noche con Hanna. Me ayudarías a escoger mi atuendo.

– Claro que si princesa.

Reconozco que Marce tiene un exquisito gusto. Ella tal vez no era de una mujer de la alta sociedad, pero Marce era toda una dama de gran etiqueta.

Con su ayuda escogí un vestido color negro intenso con toques de pedrería fina unas zapatillas color negro.

Me peiné con un lindo moño alto, me maquillé de con un perfecto ahumado unos labios rojos y salí con mi chófer al dichoso club.

Al llegar me recibido Hanna y fuimos directo al área vip, donde se encontraban unos conocidos de nuestro mismo círculo social. El lugar era muy lindo era un club en una terraza. La vista de la ciudad era maravillosa. Con fogatas en medio de las mesas, una luz tenue y un gran ambiente.

Empezamos la fiesta yo tomaba champaña y bailaba con Hanna, Dakota, Emma y Ashley.

De pronto nos presentado al dj que era famoso.

Todas estaban embelesadas con ese hombre excepto yo ya que parar mi él quería ser el centro de atención.

Había avanzado la velada y fui al sanitario.

Me encontraba haciendo mis necesidades cuando escuché entrar a las chicas.

– Quién invito a Eleonora? – oí la voz de Dakota

– Yo, que tiene de malo es nuestra amiga. – dijo Hanna

– No.- contestaron Emma, Ashley y Dakota en coro.

– Eleonora es una gran invitada a los eventos familiares y no se diga a los cumpleaños, da unos espléndidos regalos. Pero amiga no.- dijo Emma

– Exacto. En mi cumpleaños me regaló un precioso abrigo Fendi exclusivo. Pero no me agrada no se dan cuenta que los hombres no le quitan la mirada de enzima. Ella nos está impidiendo ligar está noche. – ahora hablaba Ashley.

– Si Eleonora con su carita de “yo no hago nada”, “nadie es digno de mi” “soy todo un misterio” atrapa toda la atención de los hombres. Lo más extraño es que ella ni caso les hace. – Dakota sacando su veneno en mi contra.

– Tu lo dices porque estás enamorada de Ismael y él no te pela porque está enamorado de Eleonora. – le contesto Emma.

– Por favor dejemos de hablar mal de Eleonora. – intervino Hanna.

– Está bien. Chicas no hablen mal de la gran amiga de Hanna. – dijo en son burlón Dakota.

Salieron del baño y yo detrás de ellas.

Esas víboras solo me soportaban por mi dinero.

Recordé porque no tenía amigas ya que todas solo les interesa quien tiene dinero y que no les bajen a los galanes.

Tomé mi abrigo y subí a mi auto. Desde ahí llamé a Hanna y me disculpé por irme repentinamente. No soportaba estar con esas mujeres.

Llegué a casa y todos ya estaban dormidos, así que subí sin hacer ruido y entre a mi habitación. Me desmaquillé y me metí a la cama.

Llegué un poco tarde y mi papá ya estaba en su oficina junto con Geovanni y Marce.

– Buenos días! – dije tranquila.

– Buenos días señorita! me contestó Geovanni.

Estuvimos reunidos toda la mañana con mi papá ya que nos dejó los pendientes que él tenía. Geovanni y yo escuchábamos muy atentos.

Salí a mi oficina y después de una hora entró Geovanni.

– Señorita tenemos algo pendiente! – en un tono íntimo.

– ¡¿Disculpa Geovanni?!

– Si mire la cena anual de la empresa.

– Si… Para eso contratamos a una organizadora.

– Ok señorita.

Salió Geovanni de mi oficina.

Los días pasaron rápido y pronto llegó la partida de mi papá y Marce.

Yo los despedí en casa y me quedé sola en esa enorme casa.

De nuevo tomé la oficina de mi papá y ahora era la nueva jefa de Geovanni.

– Buenos días señorita!

– Buenos días Geovanni! Me podrías dar los balances.

– Si aquí los tiene. – me extendió una carpeta y comencé a revisar cada uno de los documentos.

– Geovanni está cifra está mal. – le mostré el error y Geovanni hizo un gesto de terror, el esperaba que yo lo regañara.

– Disculpe ahorita lo corrijo.

– Si tomate tu tiempo.

Ya le tenía un poco más de paciencia a Geovanni ya que en otras circunstancias ya lo hubiera despedido.

Ya era un poco más tarde y entró Geovanni con el balance ya corregido.

Lo revise y todo estaba prefecto.

– Señorita tal vez esto suene descarado de mi parte, pero… Mi … Sofi quiere verla… Ella quiere ver de nuevo a la princesa. – decía con un poco de pena.

– Es enserio? Me dejaras verla. – contesté con una gran sonrisa.

– Si la invito a comer el sábado a su humilde casa.

– Claro que aceptó Geovanni es un gusto ver de nuevo a Sofi.

Estaba tan feliz que le di un abrazo a Geovanni.

No sé qué sucedió en se momento, estar entre los brazos de Geovanni y sentir sus manos en mi espalda hicieron recorrer una descarga eléctrica en mi cuerpo. Era algo nuevo para mí.

Nos separamos un poco y nos vimos a los ojos. Sin pensarlo nos entregamos aún beso cargado de pasión. Geovanni mordió suavemente mi labio inferior, introdujo su lengua que acarició cada parte del interior de mi boca. Yo solo me deje llevar por sus labios.

Cuando caímos en cuenta de lo que hacíamos nos separamos.

– Lo lamento señorita jamás volverá a pasar.

– No te preocupes. De esto nadie debe saber oíste. Tu solo eres un empleado y yo soy Eleonora Lombardo nunca lo olvides.

No quería que Geovanni se diera cuenta que el despertaba una pasión en mí.

Llegó el día sábado así que pedí a mi chófer me llevará a un centro comercial.

Compre un lindo vestido de princesa para Sofi unas zapatillas y una nueva tiara. También compré un pastel y fui directo a casa de Geovanni.

Al llegar me recibió Geovanni y me hizo pasar. Detrás de mi iba mi chófer con las bolsas de mis compras.

– Señorita buenas tardes es un gusto tenerla de nuevo aquí.

– Gracias Samantha. Tomé un pastel no me gusta llegar con las manos vacías.

– Gracias señorita. – Samantha tomo el pastel y lo llevo a la cocina.

– Señorita Eleonora le presento a Alice mi novia.

La joven de pelo teñido en un tono rojizo de piel blanca y ojos marrones un poco más baja que yo, me miró como tratando de descifrar algo en mí.

– Hola mucho gusto! – dije sin olvidar mis modales.

– El gusto es mío. – me dio una sonrisa.

– Y que es todo eso? – pregunto Geovanni.

– Sin unos obsequios para Sofi. No le tomes a mal, pero una princesa que va de visita a otra en su reino siempre lleva presentes. ¿Dónde está Sofí?

Geovanni fue por Sofi a su habitación y al verme corrió a mí y me dio un gran beso en la mejilla. Le di sus obsequios y me llevo a su habitación.

 

CONTINUARÁ…

 

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