Prisionera, Idalia Iglesias, Cap. 4

Cuarta parte

Regresé de París y le di los regalos a mis empleados de mi casa, ellos me querían mucho y yo a ellos eran las únicas personas honestas conmigo.

Llegó mi papá de la oficina y le di la loción que me mandó Donatella para él y las mancuernillas que le compré. Mi papá me agradeció el haber ayudado a su asistente con lo del señor Luvuag ya que mi papá lo conocía y sabía que, si Geovanni no se hubiera refinado en su forma de vestir, el socio de mi papá nunca lo hubiera recibido.

Llegó el día de reanudar mis labores en la empresa ya que era la encargada de relaciones públicas.

Casi no convivía con Geovanni así que descansé de verlo, pero me di cuenta que el usaba los trajes que compramos en París y ya se arreglaba decentemente.

Pronto llegó la cumbre de mi papá en Suiza así que él se iría por tres meses y cómo cada año yo me quedaría al frente de la empresa.

Pero eso era bueno ya que el estar sola hacia que yo madurará más.

Llegó el día en que papá me daría indicaciones antes de irse, así que fui a su oficina y ahí estaba Marce y Geovanni.

– Bueno como sabes te quedarás a cargo de la empresa mi princesa.

– Si papá. Marce y yo tendremos todo bajo control en tu ausencia.

– Marce se irá conmigo y el que se quedará contigo es Geovanni.

– Que? No papá el que debe de ir es Geovanni él es tu asistente.

En verdad Geovanni seguía sin agradarme y si lo ayude en París era por el bien de mi empresa y solo eso. Esto me ganaba por ser un poco condescendiente con un muerto de hambre.

– Por eso se quedará ya que él sabe mejor el manejó de la empresa y es mi última palabra Eleonora.

– Si papi lo que tú digas, tu manda.

Lo dije con un tono dulce ya que mi papá no me llamaba por mi nombre al menos que estuviera enojado y no me convenía que él se enojara.

Mi papá se había ido. Yo me instale en su oficina y llegó Geovanni.

– Buenos días señorita.

– Geovanni sabías que yo tengo el poder de córrete aún que seas el asistente de mi padre. Así que te recomiendo trabajes duro. Te aclaro aún que sea una señorita mimada he estudiado y trabajado duro para ocupar un buen lugar en esta gran empresa.

– Señorita soy el asistente de Jack Lombardo y también soy inteligente y he trabajado duro para estar en este puesto y me he ganado la confianza de su padre así que también puede confiar en mí.

– Más te vale.

Los días trascurrieron y todo iba bien. Geovanni no cometía ni un error al contrario parecía estar un pasó delante de mí y eso me gustaba ya que no tenía que estar atrás de él.

Todo ibas bien y pronto y era un mes de que mi padre se fue y todo iba bien hasta que tuvimos un gran problema y no quería molestar a mi papá así que tendría que solucionarlo con Geovanni.

Planeamos una estrategia y dio resultado. Para celebrar el nuevo contrato nuestro socio nos invitó a un cóctel.

Geovanni y yo iríamos como pareja ya que eso le hicimos creer al socio de mi papá que Geovanni era mi novio ya que el señor quería intentar algo conmigo en cada reunión de trabajo y no podía aceptar salir con él ya que él era mayor y no me gustaba y tampoco quería dejar de renovar el contrato así que lo único que se me ocurrió en ese momento fue decir que el tonto de Geovanni era mi novio.

Nos pusimos de acuerdo y salimos para el cóctel.

Yo le preste un auto convertible para ir y aparentar nuestro noviazgo.

Todo iba bien en el mentado cóctel hasta que nos pidieron besarnos, con un poco de molestias lo besé, ese beso no les gustó y pidieron más y nos besamos más y más al grado de que sus besos me gustaron.

Salimos de ahí.

– Nunca hables de lo sucedido aquí a nadie oíste Geovanni.

– Si señorita.

Me llevo a mi casa y como ya era tarde le dije que podía llevarse el auto.

 

CONTINUARÁ…

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