¿Qué tiene de bueno Amar?, Dlottuz, Cap. 10

Capítulo X (tercer encuentro).

Tanto Hanna como Alexander se dirigieron a su encuentro con Haru.
Ambos tenían cara de preocupación.
Al llegar al lugar, Alexander le pidió a Hanna el manejo de la situación; ella dudó un poco
pero, aceptó quedando afuera del departamento.
Al entrar Alexander le hizo seña a la mujer que cuidaba de Haru, para que esta saliera del
lugar.
Alexander se dirigió silenciosamente tras las espaldas de Haru, pero su nerviosismo fue
más poderoso, haciéndole dar un paso en falso que provocó cierto ruido el cual llamó la
atención de Haru en brevedad.
—¿A-alexander? —murmuró con cara de terror al ver a la persona de ojos turquesa.


—Haru… —murmura Alexander con pesar al percatar la expresión de Haru.
—T-tu, t-u —balbucea Haru—. ¿QUÉ CARAJOS HACES AQUÍ? ¡LÁRGATE!¡VETE! —grita
Haru con desesperación.
Alexander se espanta y una fuerte punzada atravesó su corazón
—Haru, hablemos…
—¡QUE TE LARGUES DIJE! —interrumpe Haru.
Alexander se sintió dolido, no creyó que el asunto fuera tan serio.
—Haaa… ¿Qué haces aquí? —se burla Haru en un cambio drástico de temperamento —.
¿Por qué no vas y te diviertes con tu noviecita? Se veían muy felices —bufa Haru con
sarcasmo.
—¿Noviecita?¿a que te refieres? —pregunta confundido tratando de acercarse a él.
—Vaya, ¿tu mala memoria aún te afecta? Justo ayer yacías muy agusto con ella.
—¡Te equivocas!—exclama Alexander—. Todo es un malentendido, por favor, hablemos
—sugirió Alexander moviéndose discretamente hacia Haru.
Haru le dió la espalda nuevamente.
—Vete.
—Pero Haru —cuestiona Alexander.
—¡MALDITASEA! LÁRGATE, SÓLO LÁRGATE. YA FUE SUFICIENTE; ME MENTISTE,
MALDITA SEA… me mentiste —se altera Haru agarrándose la cabeza.
Alexander aprovecha el momento de vulnerabilidad de Haru y se precipita hacia él. Con sus
brazos envuelve fuertemente a Haru, haciendo que este se sorprendiera.
—Maldito… ¡SUÉLTAME! —gritó Haru.
—Perdoname, por favor perdóname —expresa Alexander con una voz entrecortada.
El rostro de Alexander se encontraba inmerso en el pálido cuello de Haru.
Haru sintió algo húmedo bajando por su cuello, al mismo instante que las palabras de
Alexander entraron por sus oídos.
—Basta… —continua Alexander.
Haru se sorprendió y un dolor atravesó su pecho.
—Para —murmura Haru—. Ya fue suficiente, vete.
—¿Por qué haces esto?¿por qué no me dejas estar a tu lado? —pregunta angustiado
Alexander sacando su rostro del cuello de Haru, para mirarlo directamente a los ojos.
—¿Acaso debería hacer lo contrario? —responde Haru con indiferencia y sin brillo en sus
ojos.
Alexander se exalta y mete una de sus manos en su bolsillo; de el saca un par de
brazaletes.
—Tú dijiste que querías ser egoísta, que me querías a tu lado.
Haru exagera su expresión al escuchar tal declaración.
—¿QUIÉN ERES TÚ PARA HABLAR AL RESPECTO? eres un maldito mentiroso, un
maldito mentiroso —deja salir Haru mientras lágrimas salen de sus ojos.
Alexander deja ver los brazaletes en sus manos y Haru nuevamente exagera su expresión.
—¡HAAAA! BASTA, YA BASTA; aleja esa mierda de mí —se trata de safar Haru—. ¿Qué
carajos quieres? —pregunta entre lamentos Haru.
—Hace 12 años atrás prometí no olvidarte pero, todo se salió de mis manos. No tengo
excusas, no pido mucho solo dejame amarte.
—¿Acaso tú recuperaste la memoria? —balbucea en voz baja con una expresión
indescriptible—. Eso no cambia nada.
¿y acaso dijiste amar?¿amar? —pregunta con histeria—. ¡¿QUÉ TIENE DE BUENO
AMAR?! ¿DIME? —pregunta Haru lanzando a Alexander lejos—. Si no fuera por ese
maldito amor, mamá no hubiese muerto, papá tampoco, Hanna no estuviese como está
actualmente; si no fuera por ese amor y-yo no hubiera sufrido tanto… Yo no me hubiera
lastimado tanto.
¿Qué tiene de bueno amar? —se exalta Haru con dolor.
Alexander lo mira con pesar.
—Sin ese amor, no le habría dado sentido a mi vida, todo estaría perdido, sin ese amor…
Quizá estuviese muerto.
Haru lo mira y su expresión no cambia ni un poco.
—Eres realmente estupido.
Yo maté a mi madre… YO MATÉ A MI PADRE… SI YO NO HUBIESE NACIDO ELLOS
ESTUVIERAN CON VIDA ¿REALMENTE PUEDES AMAR A ALGUIEN ASÍ?
—¡BASTA! —grita Alexander en seco.
Haru lo mira sorprendido; Alexander generalmente no le alza la voz.
—Haru… Tú no mataste a nadie, solo te estás culpando.
—Eres muy ingenuo Alexander, ¿quien dijo que podrías amarme? ¿Acaso estás ciego? Soy
un hombre y además de ello soy un asesino ¿acaso quieres esto?
Alexander lo mira y lágrimas salen de sus ojos, a comparación del llanto anterior este es
más profundo y lamentable.
—Lo siento, lo siento, no estuve para ti cuando me necesitaste.
Probablemente si no hubiera desaparecido, tu mente no estuviera tan perdida.
Haru… Nunca me importó que fueses un hombre ¿acaso porqué lo seas no puedo amarte?
No menosprecies mi amor, te he buscado por años. Todo ese tiempo en el que no pude
recordarte, sentí que me faltaba algo; nunca comprendí el porque cuando llegaste
nuevamente a mi vida, todo se sentía tan natural y agradable, el vacío en mi pecho estaba
completamente lleno, el gran vacío que hay, solo está cuando te vas…
Tú me devolviste las memorias de mi madre, mi padre y hermano, a ti te debo lo que soy y
a lo que aspiro. ¡HARU TU ERES MI VIDA!
¿como pides que no te ame?
No me importa lo que fuiste, ni lo que eres, ni tampoco lo que serás; eres demasiado bueno,
pero aunque todo el mundo esté en tu contra… Yo siempre te amaré.
Haru escucha cada palabra de Alexander y cae de rodillas, su corazón palpita con rudeza,
su respiración se agita y lágrimas caen sin parar.
Alexander corre hacia él y lo toma en brazos.
—Alexander ¿acaso yo puedo ser egoísta? —pregunta Haru entre sollozos.
—Si de mí se trata, soy todo tuyo; haz conmigo lo que te plazca —afirma Alexander.
—Por favor… No me vuelvas a dejar, no te perdonaré nuevamente.
POR FAVOR QUÉDATE A MI LADO —ruega entre sollozos Haru mientras se aferra a
Alexander.
Alexander se siente satisfecho al tenerlo nuevamente en sus brazos.
—Nunca. Jamás podría dejarte —dice por último mientras calma el llanto de Haru.
Rato después, Hanna siente una tranquilidad absoluta dentro del lugar, así que decide
entrar al departamento. Al ingresar y dirigirse a donde se encontraban los dos individuos,
esta se encuentra con que ambos yacen en el frío suelo.
Haru se encontraba dormido en los brazos de Alexader, mientras que este acariciaba
gentilmente su cabello y lo miraba dormir.
Cuando Hanna vió el escenario cierta tranquilidad invadió su cuerpo.
No interrumpió sino solo para decir:
—Se pueden resfriar —dijo en voz baja.
Alexander miró a Hanna. Esta le señaló la habitación más cercana; así que Alexander se
levantó del suelo con Haru en brazos y se dispuso a dejarlo descansar sobre la cómoda
cama que estaba en medio de la ventilada habitación.
Luego de ello, Alexander sale inmediatamente de la habitación para hablar con Hanna
nuevamente.
—Quiero llevarlo conmigo —dice en breve.
—¿Q-que? —murmura Hanna.
—Quiero llevarlo a Colombia conmigo; prometo cuidarlo, él necesita ayuda y siento que lo
puedo convencer de recibirla.
—Está bien —dice Hanna con tristeza.
—¿Qué?¿no objetarás al respecto?
Hanna niega con la cabeza.
—He tratado de animar a Haru en los últimos 4 años, no he logrado mucho, por el
contrario, creo que empeoré las cosas. Todo es un desastre pero, tú solo le dijiste un par de
palabras y ya le pudiste devolver el aliento.
Toda mi cabeza es un caos, mi vida es un caos, tendré que hacerme cargo de la empresa
familiar… Mi padre está enfermo.
Alexander la mira y algo curioso pregunta.
—¿Qué acaso tu no tienes tu propia empresa la cual manejas?¿no puedes dejar la de tu
padre a cargo de un gerente general?
Hanna niega con la cabeza.
—Preferiría perder toda mi fortuna junto a mi empresa, antes de dejar la empresa familiar a
cargo de un tercero.
Alexander la mira confundido.
—La empresa familiar fue la vida de mis padres y de los padres de Haru; gracias a ella es
que hoy estoy aquí y por la cual tú conociste a Haru.
No sé si lo sabes, pero el tío Tadashi fue un excelente cocinero, talento que heredó Haru.
Esta empresa fue un emprendimiento que empezaron nuestros padres y hoy en día es una
de las cadenas de productos alimenticios más importante a nivel internacional.
En un principio dije que no la quería manejar, le dije a mis padres que la empresa quedaría
en manos de Haru, el tiene un talento innato con la comida, igual o incluso mayor que el del
tío Tadashi. Ahora solo pienso que eso sería una gran carga para él… Yo solo quiero que
Haru sea feliz, y estoy segura que eso solo será posible a tu lado.
Alexander la mira con pesar, pero también con una inexplicable tranquilidad.
Alexander camina hacia el balcón algo inquieto, Hanna lo sigue.
—Hanna…
Hanna mira desde la parte de atrás.
—Esas personas que le hicieron daño a Haru…
—Todas fueron castigadas —interrumpe Hanna—. Aquella vez que me enteré de todo, no
pensé las cosas correctamente pero, no me arrepiento.
—¿A qué te refieres?
Hanna mira a Alexander y camina postrándose a su lado.
—A aquellos estudiantes que le tocaron hasta el minimo cabello a Haru, fueron golpeados
diez veces más fuerte; a aquellos profesores que callaron fueron despedidos, jamás en su
vida volverán a ejercer su profesión como docentes, hice que esa escuela fuese cerrada.
Llevé el caso a las autoridades y fueron acusados de negligencia, algunos de esos
imbéciles fueron llevados a la corte y pagaron condenas menores.
Ninguna quiso arreglar este asunto de la manera correcta, así que todos tuvieron una
lección que no podrán olvidar por el resto de su vida —explicó Hanna mirando al vacío.
Alexander la miró con sorpresa pero solo dijo:
—Gracias.
—¿Por qué? Después de todo él fue primero mi hermano —dijo en burla.
Alexander sonríe y mira al cielo.
—¿No tienes ningún problema por el que yo sea hombre? —pregunta Alexander.
—En absoluto —dice Hanna de inmediato.
Alexander la mira.
—Lo único que me importa es que lo ames, no me interesa tu género, ni raza, ni tampoco tu
oposición económica… Yo solo quiero que Haru sea feliz
—¿No crees que somos raros? —pregunta nuevamente Alexander.
—Para nada, ¿por qué lo serian?¿acaso es obligación que amen a las mujeres?
Me parece absurdo que te juzguen solo por amar, habiendo tantas cosas que realmente
deberían cambiar… Como la misma homofobia, el racismo, el machismo y demás.
Las mayoría personas solo se guían de un libro que interpretan de una manera incorrecta, y
cuya religión ha matado más que las guerras. Solo son hipocritas con cabezas cerradas.
Alexander lo mira sorprendido.
—Wao… Hablas igual que mi hermano.
Hanna lo mira y sonríe.
—Lo sé, esto lo aprendí de él… Él es demasiado bueno para existir —suspira Hanna.
—Él vendrá mañana, deberían hablar.
—Dudo que quiera verme… Nuestras hist…
—¡AL! —un grito proveniente desde la habitación donde dormía Haru interrumpe las
conversación de Hanna y Alexander.

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