¿Qué tiene de bueno Amar?, Dlottuz, Cap. Final

Capítulo final.

Al día siguiente (28 de diciembre del 2011).

—¿Estás listo? —pregunta Alexander antes de bajar del auto.
Haru asiente y procede a entrar junto a Alexander a un conjunto de departamentos de alta
categoría.
Luego de llegar a unos de los departamentos, Haru respira hondo y decide tocar la puerta.
Alexander solo miraba curioso a Haru, quería saber porqué estaba tan nervioso.
Minutos después, la puerta se abre y dentro del departamento una mujer en sus 30
aparentemente, se asoma a mirar quién es.


—¿Haru? —balbucea la mujer de piel blanca y ojos negro.
—Tia, lo siento… —deja salir Haru en voz baja.
La mujer se abalanza sobre Haru y con un abrazo se aferra a él.
—¿Por qué no querías vernos?¿por qué después de tanto tiempo? —llora la mujer.
Haru no dice nada y solo se aferra a ella.
Alexander yacía a un lado, estaba confundido pero no intervino.
—Mejor entremos —dice la mujer luego de separarse de Haru.
Antes de entrar, un grito proveniente de la sala se escuchó.
—Cariño, ¿quién es? —la voz de un hombre se interpone.
Luego de ello, la mujer entra en compañía de Haru y Alexander, dejando al hombre sentado
en el sofá algo sorprendido.
—¿Ha- ru? —murmuró al igual que la mujer al ver a Haru—. Ven acá chico —dice el
hombre con rostro afligido.
Haru va y se acerca cuidadosamente, al llegar frente al hombre este lo toma de la cara y
lágrimas salen de sus ojos.
—¿Por qué te fuiste así? —murmuró el hombre.
Luego de eso, la mujer y el hombre abrazaron fuertemente a Haru como si no lo quisieran
dejar escapar.
Minutos después se calmaron y todos tomaron asiento en la cómoda sala para charlar un
rato.
—Y dime Haru, ¿quién es este chico? —pregunta la mujer mirando detalladamente a
Alexander.
Haru miró sutilmente a Alexander, y con un sonrisa dijo:
—Él es Alexander, mi novio.
El silencio gobernó por unos minutos, Alexander miró a Haru con una cara de sorpresa y
luego dirigió la mirada a las dos personas en frente suyo.
—Así que lo encontraste —respondió el hombre—. Felicidades —continuó.
—¡¿Qué?! —Haru y Alexander se desconciertan.
—Tío, tía, ¿a qué se refieren con encontraste?¿y cómo es que no les molesta que él sea
hombre?
—Vamos Haru, ¿crees que no sabíamos nada? Eres como nuestro hijo, crees que te
dejaríamos ir de esa manera sin saber el porqué.
Nosotros sabíamos que querías encontrar a Alexander —explica la mujer.
—¿Cómo es que saben de Alexander? —pregunta Haru anonadado.
—Heee… Tú padre no los contó cuando eras niño, le gustaba verte feliz cada que ibas a
Colombia —explica el hombre.
—¿Qué?¿mi papá sabía? —se exalta Haru.
—¡Por supuesto! —responden ambas personas a la vez.
—¿Cómo es que esto no les molesta? —pregunta Haru afligido.
—¿De qué hablas? —pregunta la mujer.
—De ser homosexual —dice Haru.
—¿Qué hay con eso? —se confunde la mujer.
—¿Cómo que qué hay con eso?
Todos me han dicho que eso está mal.
—¿Por qué?¿por amar? —pregunta el hombre.
Haru queda aún más confundido y su cara lo hace evidente.
—A ver Haru, ¿por qué luego de venir de Japón no quisiste vernos y te fuiste a Colombia?
—pregunta el hombre.
—Creí que me odiarían al saber que soy homosexual —responde Haru en voz baja.
—Este niño, ¿por qué eres tan tonto? —dice la mujer algo molesta —. ¿Cómo crees que te
podríamos odiar? Jamás podremos hacerlo, y si lo hiciéramos, tus padres se levantarian de
sus tumbas y no llevarian consigo por hacer sufrir a su bebé —comenta con sarcasmo la
mujer.
—¿No crees que es ridículo? —pregunta el hombre—. Hoy en día te juzgan por amar… Es
realmente decepcionante que haya más controversia hacia las personas que mantienen una
relacion siendo del mismo sexo, que hacia los violadores, pederastas, machistas, clasistas y
demás.
No has hecho nada malo, solo amas a alguien.
Tu padre siempre lo supo, y le alegraba saber que amabas a alguien como Alexander,
después de todo él sabía que Alexander te amaba de la misma forma.
Haru agacha la cabeza.
—Papá —susurra dejando sentir su llanto.
—Después de la muerte de tu padre quedaste muy inestable, Hanna consideró tu propuesta
y nos dijo que quizá era la única manera de que volvieras a ser feliz.
Hanna no nos decía mucho, ella pensaba que era tu vida personal, por lo que no debía
hablar de ella aunque fuésemos tus tutores legales. Ella dijo que en el momento indicado tu
lo harias. Y pues… Aquí estás —manifiesta la mujer.
Haru seca las lágrimas y se arrodilla en frente de sus tíos.
—¡LO SIENTO! —llora—. Fui un egoista, solo los he preocupado en estos últimos años.
Yo se que ustedes al igual que yo amaban mucho a mi padre, solo me frustré por mi perdida
e ignoré su dolor.
Solo los alejé, me alejé… Lo siento, por todo —dijo abatido.
Tanto Alexander como los tíos de Haru se sorprendieron por el actuar de Haru pero, el
hombre y la mujer lo consolaron al instante.
—No es lo mismo Haru, Tadashi fue mi mejor amigo y fue un querido cuñado para tu tía
pero, él era tu padre —dijo mientras secaba sus lágrimas.
—Todo estará bien, a partir de ahora todo estará bien —susurró la mujer mientras lo
abrazaba.
Ese día continuó de la misma manera, los tres familiares consolándose mutuamente
mientras Alexander los observaba en silencio.
—Lo siento, fue incómodo —denota frotándose sus ojos irritados.
—Para nada —sonrió Alexander mientras le abría la puerta del auto y le ayudaba a colocar
el cinturón de seguridad—. Ya que soy tu NOVIO me alegra saber que tengo la aprobación
de mi suegro y tus familiares —se burló.
—No soy un niño, puedo hacerlo solo —se quejó Haru—. Y en cuanto a lo otro… —no
terminó de hablar por la vergüenza.
—No, no eres un niño. Eso no significa que no te voy a cuidar como a uno.
Eres mi NOVIO después de todo —continuó burlándose Alexander.
—Ya, volvamos, mañana saldremos temprano al aeropuerto —interrumpió Haru apenado.
Alexander sonrió y procedió a manejar directo al departamento de Haru.
El mismo día por la noche.
—No te molesta que pasemos año nuevo lejos de tus tíos y Hanna —pregunta Alexader a
Haru quien yacía recostado a su hombro.
—Los últimos tres años no me ha importado, lo he visto como un miserable día más desde
que papá murió.
Esta vez es diferente, lo quiero pasar contigo —comentó Haru somnoliento.
—He esperado mucho tiempo por esto… De verdad no tienes idea —comenta en voz baja
Alexander antes de darse cuenta que Haru ya se encontraba dormido.
—Te amo tanto… Jamás te dejaré ir —dice por último mientras acomoda el cabello de Haru.
29 de diciembre por la tarde.
—¿Dónde nos quedaremos?¿en casa de tu padre? —pregunta Haru antes de subir al taxi.
—No, no podríamos —dice Alexander con una sonrisa picara.
—Haru lo mira e inocentemente no hace más preguntas.
Al llegar y bajar del taxi, Haru se da cuenta que están en un lugar bastante familiar.
—¿Por qué vendríamos aquí después de salir del aeropuerto? —cuestiona Haru.
—Es una sorpresa —dice Alexander tomando la mano de Haru.
—Hay gente aquí —Haru se safa del agarre del Alexander y sigue adelante.
Alexander lo mira algo confundido pero lo deja pasar.
Minutos después de seguir caminando, Alexander y Haru llegan a una linda casa con vista
al hermoso lago en el que se conocieron.
—Wao… ¿Este lugar estaba aquí antes? —pregunta Haru antes de entrar?
—No, de hecho fue un poco difícil obtener el terreno y mandar a hacer una casa en este
lugar. Valió la pena.
—¿Qué?¿la mandaste a hacer? —se sorprende Haru.
—Pues… Fue un regalo de grado —sonrió Alexander.
—Vaya… Ádam es igual a Hanna en muchos aspectos —suspiró Haru.
Ambos entraron y se acomodaron plácidamente dentro de la casa.
—Haru… Hoy por la noche quiero que me acompañes a un lugar.
—Hee… Está bien —responde con calma Haru.
—“¿Qué le pasa? Ha estado raro estos últimos días” —medita Alexander al observar a Haru
con detenimiento.
Ese mismo día por la noche.
—Antes de irnos necesito que te coloques esto —dice Alexander señalando una venda en
su mano derecha.
—¿De verdad?¿es necesario? —pregunta Haru algo fastidiado.
—Solo por esta vez, valdrá la pena —comenta Alexander mientras venda los ojos de Haru.
Ambos salen a fuera de la casa y caminan por un par de minutos.
—Creí que iríamos en auto.
—No es necesario, de hecho ya llegamos —expresa Alexander al detenerse y disponerse a
quitar la venda de los ojos de Haru.
Haru mira el panorama sorprendido.
Debajo del espacioso árbol en donde charlaban cuando eran niños, había una mesa para
dos, comida muy apetitosa y luces de color blanco que lucían hermosas.
—¿Por qué haces esto? —pregunta en seco Haru apretando los puños de sus manos.
—¿A qué te refieres? —pregunta Alexander confundido—. Creí que te haría feliz.
—¿Cómo podría? —bufa Haru.
—¿A ver que te pasa? Has estado así de raro desde que hablamos con tus tíos —se enoja
Alexander.
—¿Aún no lo entiendes Alexander? Solo estás perdiendo el tiempo, tarde o temprano esto
acabará
—¡NO ME JODAS! —grita Alexander haciendo que Haru se sorprenda—. TE HE AMADO
DESDE QUE ERA UN NIÑO Y AHORA ME DICES QUE ESTOY PERDIENDO EL TIEMPO
—expresa muy enojado—. ¿Acaso tú no me amas?
—¡NO! —se niega Haru—. No es eso. Solo no te quiero hacer esto, no a ti.
—¿A qué te refieres? —pregunta Alexander desconcertado.
—Alexander, desde el momento en que nací he obligado a las personas a estar conmigo,
las he hecho infelices.
Mi madre murió en cuanto nací, no imagino cómo pudo sentirse mi padre al tenerme en sus
brazos y saber que por mi culpa el amor de su vida murió.
Cómo se sintieron mis tíos al enterarse que por culpa mía, a mi padre le dio un infarto, si
solo no lo hubiera permitido, no lo habrían llamado para decirle que estaba en el hospital…
Quizá él aún estuviera con vida.
Y Hanna, ella ha sido la que más ha sufrido. Ella sufre porque Kendall la trata de la peor
manera y sufre porque yo la hago preocupar demás. A pesar de todo siempre ha estado
para mi… Aún así fui egoísta y la dejé sola en Nueva York.
Solo soy un error… No te quiero llevar a lo mismo.
—Detente —interrumpe Adam—. ¿De qué estás hablando?
No tienes la culpa de nada, yo sé todo Haru; tú padre no te contó lo que realmente pasó y
Hanna no sabía cómo decirlo.
Tú madre estaba enferma Haru, ella no le quedaba mucho tiempo de vida y antes de partir,
quiso dejarle a tu padre una parte de ella. Por esa razón estás aquí, ella falleció en el parto
porque su cuerpo ya estaba muy débil.
—¿Qué? —murmura Haru.
—Tú madre no murió por tu culpa, y tu padre jamás te culpó por ello. Por el contrario, tú
fuiste su tesoro más grande, él te amó mucho y el hecho de que él muriera no es tu culpa
en absoluto, tú solo fuiste una víctima de esos imbéciles homofóbicos.
Y en cuanto a Hanna, lo sé, ella ha sufrido y al igual que tú, ella también necesita ayuda,
pero en estos momentos Ádam es el único que le puede ayudar.
Haru se desploma en el piso.
—¿Por qué Ádam?¿él qué tiene que ver con ella? —pregunta confuso y aturdido.
—Es una larga historia, no es momento para contarla.
El hecho es que tú mereces todo el amor del mundo Haru, yo quiero darte mi vida, mi amor
y mi tiempo solo a ti, a más nadie ¿lo entiendes?
—Yo soy un hombre, no te puedo dar hijos y soy tan débil que no te puedo proteger de las
miradas prejuiciosas de los demás. ¿acaso no notaste como el hombre del taxi te trató mal
por abrazarme de esa forma en el auto?¿acaso no viste a esas parejas felices con sus
hijos frente al lago? No te puedo ofrecer nada de eso —explica entre sollozos Haru.
—“Con que por eso actuaba así” —pensó al recordar que Haru soltó su mano por la
mañana—. No me importa.
¿Crees que me afecta mucho no tener hijos? Haru, siempre he pensado que hay muchos
niños en el mundo que desean ser adoptados, ¿por qué sería tan egoísta como para tener
muchos hijos con alguna mujer, aún teniendo la oportunidad de adoptar más de un niño con
la persona que amo?
¿Crees que me importa lo que las personas digan? No me importa Haru, llevo toda mi vida
esperándote, y quiero pasar el resto de ella junto a ti.
Tú no tienes porque protegerme, para eso existo yo, ese es mi único propósito, amarte y
protegerte —expresa Alexander mientras que de su bolsillo saca una pequeña caja.
Haru procesa todas las palabras de Alexander, y llora al instante.
—Lo siento, de verdad lo siento por tratarte así… Yo de verdad te amo, no quiero verte sufrir
por mi culpa.
Alexander seca las lágrimas de Haru, y luego abre la pequeña caja en sus manos. De ella
saca un par de anillos con un jade en su centro, igual al de los brazaletes que ambos
llevaban en el pasado.
—Si ese es el caso… Entonces cásate conmigo Haru, hazme el hombre más feliz de esta
tierra aceptándome —dice mostrándole los anillos.
Haru se sorprende.
—¿Ese es el jade de nuestros brazaletes?
—Así es, quería que nuestros anillos fuesen especiales y no hay nada más especial que
esté jade el cual nos unió desde que éramos unos niños.
Haru miró a Alexander con un rostro melancólico.
—Acepto —dice mientras lleva la mano derecha al rostro de Alexander y luego procede a
darle un cálido beso.
Alexander se sorprende por la iniciativa de Haru y al terminar el beso, decide ponerle el
hermoso anillo para luego proseguir con un apasionado beso iniciado por él.
Haru correspondió sumisamente, dando comienzo a una larga e inolvidable noche.

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